El nombre habitual y recomendado del elemento químico es wolframio, que se pronuncia /bolfrámio/, no /guolfrámio/.
Pueden encontrarse en los medios de comunicación distintas variantes del nombre de este metal, así como pronunciaciones inadecuadas: «A Veiga pone en valor la historia del volframio», «El tungsteno fue clave en los proyectiles antiblindaje de la Segunda Guerra Mundial» o «Wolfram, el “oro negro” de Ourense: qué es y para qué se utiliza».
Tal como se indica en el Diccionario panhispánico de dudas, el elemento químico de número atómico 74 puede llamarse wolframio, que es la denominación más frecuente y preferible, también de acuerdo con la Real Sociedad Española de Química, o tungsteno. No obstante, son válidas igualmente las formas volframio y wólfram, aunque esta última tiene muy poco uso y no se registra en ámbitos técnico-científicos.
Si se utiliza alguna de las grafías con w (wolframio o wólfram), las pronunciaciones apropiadas son /bolfrámio/ y /bólfram/, con el sonido /b/, no /guolfrámio/ o /guólfram/. La Ortografía de la lengua española señala que, en nombres propios de origen visigodo y voces tomadas del alemán, así como en topónimos o antropónimos alemanes, y en sus derivados, la w se pronuncia con el sonido /b/: Wagner y wagneriano, Weimar, Westfalia…
Así pues, aunque los ejemplos iniciales son válidos, habría sido más recomendable optar por wolframio, pronunciado /bolframio/: «A Veiga pone en valor la historia del wolframio», «El wolframio fue clave en los proyectiles antiblindaje de la Segunda Guerra Mundial» y «Wolframio, el “oro negro” de Ourense: qué es y para qué se utiliza». En el último caso, si se prefiere por alguna razón la forma poco usada, lo apropiado habría sido escribirla con tilde: «Wólfram, el “oro negro” de Ourense: qué es y para qué se utiliza».
Se recuerda que, como el resto de los nombres de los elementos químicos, se escribe con minúscula, wolframio, pero su símbolo es W, en mayúscula.